(En la foto, la maqueta de Greystar que muestra la forma que tendrá la excavación de 156 metros de profundidad desde el fondo hasta el borde más bajo).
En general, la discriminación consiste en un trato inequitativo. La discriminación ambiental consiste en la negación del derecho a un medio ambiente saludable. Esta discriminación es ejercida por quienes tienen suficiente poder para utilizar irresponsablemente el medio ambiente y la sufren los más débiles, incapaces de oponerse, de reclamar sus derechos o tan siquiera imaginarse que son dignos de un mejor vivir. Constituye un atentado contra el fundamento mismo del derecho a la vida y, por lo tanto, debe ser considerada una grave lesión contra los derechos fundamentales.
La discriminación ambiental se basa en una relación de poder desigual entre un grupo discriminante, que ansía explotar el entorno en provecho propio, y un grupo discriminado, que recibe los efectos negativos ocasionados por el abuso irracional de los recursos del planeta. En la discriminación ambiental, cuatro factores se anudan para hacer legítima y perdurable tan terrible desigualdad: la ignorancia, el engaño, la complicidad y la indiferencia.
La ignorancia de quien sufre la discriminación está en la base del trato desigual. El discriminado ignora qué perjuicios está ocasionando el otro, o ignora que el medio ambiente vital no tiene propietarios, o ignora que todos los seres humanos tenemos igual derecho a una vida digna, o sea a existir en un medio ambiente amigable para la vida.
El engaño es una forma de violencia que emplea el discriminante para someter al discriminado. Se engaña con falsas promesas, o con promesas verdaderas que esconden la inmensa ganacia del engañador, o con pequeñas dádivas que despiertan una codicia ingenua en el engañado.
La complicidad es una forma de corrupción que utiliza el discriminante para conseguir aliados. Hay cómplices de buena fe y cómplices mercenarios, es decir, personas que apoyan el trato desigual porque algún argumento los ha convencido y personas que simplemente cobran su apoyo.
La indiferencia es una actitud característica humana tan espontánea como la pereza, la envidia, la gula o cualquiera de los llamados "pecados capitales". La indiferencia con la suerte de nuestro medio ambiente es un verdadero pecado mortal que ha de condenar a muchos inocentes, ignorantes e indiferentes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario